jueves, 27 de noviembre de 2008

Terroristas islámicos siembran el caos y la muerte en el corazón financiero de la India


Los «muyahidines del Deccan» reivindican el asesinato de 80 personas. El Ejército entra en dos hoteles para liberar a los rehenes

Al menos 80 personas murieron ayer y 200 resultaron heridas en los ataques terroristas que sacudieron varios puntos turísticos de la ciudad de Bombay, el centro financiero de la India. El Gobierno de la región occidental de Maharashtra, cuya capital es Bombay, confirmó que el número de muertos llegaba a los 80.
Un grupo de comandos del Ejército indio entró anoche en los dos hoteles de lujo de Bombay —el Taj Mahal y el Oberoi-Trident— en manos de varios agresores armados, para rescatar a los rehenes que habían tomado, muchos extranjeros.
Anoche, fuego y una gran columna de humo salía del hotel de cinco estrellas Taj Mahal, tras el enfrentamiento entre el Ejército y los asaltantes.
Las llamas procedían de los pisos superiores de este histórico establecimiento. Allí, los captores retenían a una docena de clientes después de que otros terroristas hubieran perpetrado una serie de ataques por la ciudad. Tras los ataques, además del Taj Mahal, otro hotel de lujo de la ciudad, el Oberoi-Trident, estaba rodeado de un gran despliegue de las fuerzas de seguridad.
Las fuerzas de seguridad, previamente, habían detenido a nueve terroristas y habían matado a otros dos más en distintos enfrentamientos registrados durante los atentados en la ciudad.
Un grupo que se autodenominó «Deccan Muyaidín» reivindicó los crímenes, que, según algunas fuentes, se registraron en al menos doce puntos de Bombay.
Armados con un Ak-47 y un rifle, dos atacantes vestidos con vaqueros y camisetas entraron en la recepción del lujoso hotel Taj Mahal y comenzaron a tomar como rehenes a personas con pasaportes británicos o estadounidenses, según declaró un testigo.
Los terroristas se llevaron consigo al techo del hotel a quince personas, la mitad de ellos extranjeros, según el empresario Rakesh Patel, quien escapó de los agresores, ambos de unos 20 años.
«Los dos jóvenes vinieron al restaurante y nos obligaron a subir las escaleras. Llegamos a la planta 18, donde escapamos», dijo Patel. Las televisiones mostraron imágenes de la cúpula del hotel en llamas.
Cae el jefe del antiterrorismo
Durante el ataque contra el hotel Taj Mahal murió el jefe de la brigada antiterrorista de Bombay, Hemant Karkare, mientras que otros dos policías fallecieron en otros enfrentamientos registrados en distintos puntos de la ciudad.
El ministro del Interior, Shivraj Patil, anunció horas después el envío de 65 comandos del Ejército de tierra y 200 comandos hacia Bombay.
Los terroristas también tirotearon a la multitud y lanzado granadas en la estación de ferrocarriles más importante de Bombay, la CST, y se ensañaron igualmente con otros bares y restaurantes. Precisamente uno de los lugares importantes atacados fue el Café Leopold, quizá el restaurante más famoso de Bombay. También se atrevieron con una comisaría policial, además de otros emplazamientos.
Los atentados comenzaron en torno a las diez y media de la noche, hora local (seis de la tarde en España), en la CST, en cuyas inmediaciones murieron diez personas, según declaraciones de la Policía recogidas por la cadena de televisión india IBN.
El subcomisario de la Policía de Maharashtra, A. N. Roy, declaró a las cadenas de televisión indias que se trataba de «atentados terroristas» perpetrados por individuos desconocidos que dispararon armas automáticas «indiscriminadamente». Añadió que «en algunos lugares usaron incluso granadas» y en otros también «se oyeron explosiones».
El presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, condenó anoche los atentados en Bombay y dijo que su país debe trabajar para estrechar los vínculos con la India y otras naciones, y de este modo conseguir «eliminar de raíz y destruir a las redes terroristas».